¿Cómo entender a un adolescente?

Cuando se habla de adolescencia, hay conformidad entre diferentes autores, de pensarlo como un trabajo de  CAMBIO. El adolescente se enfrentará a un largo trabajo psíquico donde cambiar no es fácil pues todo cambio conlleva un duelo.

  Podemos decir, que son pérdidas de algo valioso: un cuerpo infantil bonito por sus formas redonditas y suaves.  Por otra parte, la pérdida de una identidad infantil que permite poder pasar el tiempo jugando y fantaseando. Y, por último, la pérdida de unos padres de la infancia que dan un cuidado y protección ilimitada. Éstos son para el niño “los mejores padres del mundo”.  

  Pero no todo es triste, porque este proceso traerá unos logros: una conquista de un nuevo cuerpo y nueva identidad. El joven disfrutará de una nueva relación con los padres de mucho cariño, pero más independiente que la  anterior. Se convertirá en un sujeto con sus propios deseos, y con los recursos necesarios para manejarse en la vida de manera sana. Esto es lo gratificante, por lo que merecerá la pena crecer y renunciar al mundo infantil.

    A lo largo del trabajo en Escuela de Padres surgen muchas preguntas. Los padres sienten dificultades para entender las reacciones de los adolescentes. “Mi hijo no quiere que le lleve al colegio, y luego cuando le digo que llame a pedir cita al dentista no quiere, me dice que lo haga yo” “Le pregunto la lección en casa y se la sabe, pero en el examen no se puede concentrar y suspende”.

  Nos preguntamos, ¿qué es lo que resulta tan poco comprensible de los hijos adolescentes? Precisamente su contradicción, viven en la ambivalencia. “Muchas ganas de querer separarse de los padres, pero mucho temor y necesidad en ocasiones, de un amparo mayor de los padres que en la propia niñez. Un ansia de autonomía, pero al mismo tiempo, miedo e inseguridad que le produce ser independiente” (Aberastury,A.,…..)

   Para los padres también se hace “cuesta arriba” este proceso de acompañar al “pequeño niño grande” a dejar de serlo. Duele despedirse de ese lugar de padres que nos habían colocado tan privilegiado: “los mejores padres del mundo”. Ahora el adolescente, empieza a ver en sus padres defectos, hace críticas, etc.  Y los padres, ¿qué hacen con todo esto nuevo que aparece?

   Por momentos, muchos padres sentirán el querer mantener a ese niño, “aunque se haga grande, pero por favor, que siga niño”. Si se hace mayor, también en cierta medida, se hacen los padres mayores y pasan de etapa. Es un cambio. Por lo tanto, los padres también están sumergidos en una ambivalencia ¿Crecer o seguir siendo los padres de la infancia?

   En palabras de A.Aberastury “Sería anormal la presencia de un equilibrio estable durante el proceso adolescente”. La adolescencia es un proceso de “idas y venidas” entre la infancia y el ser mayor. Es un proceso de los hijos y de los padres que buscan el  modo de acompañarlos. Con esto, nos parece oportuno destacar la importancia de permitir a un adolescente ser un adolescente.

 

Bibliografía:

—  La Adolescencia Normal. Un Enfoque Psicoanalítico. A.Aberastury. M.Knobel

—  La Edad del Pavo.Alejandra Vallejo-Nagera