Psicoterapía

¿En qué Consiste una Psicoterapia?

“No sé qué me pasa”, “Desde hace un tiempo no me encuentro bien”, “Nada consigue calmar mi angustia”, “Hay veces que siento que no soy yo”, “Desde hace un tiempo no tengo ganas de nada”, “No tengo autoestima”, “Me exijo demasiado”, “Los médicos dicen que es somático”, “No sé quién soy”, “No sé qué quiero”, “no soy el mismo que era antes”…

Si estás leyendo esto, es probablemente porque hay algo que te preocupa y buscas encontrar una solución. Nosotros podemos ayudarte.

Normalmente uno llega a la consulta de un psicoterapeuta con un alto nivel de incertidumbre y de angustia. No se sabe bien que decir, ni por donde empezar, ni como hilar las ideas; o también hay ocasiones en que se sabe explicar lo que a uno le pasa pero no entiende por qué le sucede; Otras veces lo que ocurre es que sentimos vergüenza y pensamos en “¿será normal esto que me pasa?” o culpa porque pensamos que “no es para tanto y que hay cosas peores”.

Además, hay que sumarle que desconocemos quien es la persona que está enfrente escuchando, y si va a poder ayudarme y como lo hará: “¿Me entenderá?, ¿Sabrá como ayudarme?, ¿Qué pensará de mi?”… Con todo esto, podríamos decir que venir a terapia por primera vez resulta una situación bastante incómoda y peculiar. El psicoterapeuta tiene en cuenta todo esto, el esfuerzo y valentía que hemos tenido para venir y pedir ayuda, acogiendo todos esos miedos, fantasias y ambivalencias del comienzo.

Así llegamos a terapia, con una demanda. Y ¿Cual es esa demanda? En un primer lugar será que desaparezcan los síntomas, esos que nos molestan, perturban nuestra vida, nos asustan, nos hacen sufrir y además de todo esto, no entendemos que relación tienen con nosotros mismos. La sensación común que tenemos al ir a terapia es de “querer solucionarlo rápido y quitarnos el problema de encima”.     Por suerte, al otro lado está el psicoterapeuta que irá más allá de lo que nos es visible, al cual no conocemos y que en gran medida es por ese motivo que hablar de todo lo que nos ocurre, nos hace más fácil. El psicoterapeuta se encarga en un primer momento de escucharnos, sin contagiarse de nuestra angustia para poder pensar de que sufrimos realmente. Al oír lo que decimos y escuchar profundamente lo que queremos, podremos ir transformando esa demanda. Así los síntomas pasan a amortiguarse abriendo nuevos caminos y desplegando las fantasías, miedos, defensas, identificaciones… con el objetivo de ser más libres.

Quizás no os hayáis dado cuenta mientras leíais, pero esto es una psicoterapia. Un proceso por el que llegamos a un lugar y un espacio de intimidad con un terapeuta, en el que vamos entrando y abriéndonos poco a poco, cada cual a su ritmo, casi sin darnos cuenta del trabajo y cambio interno. Donde la escucha propia y del terapeuta se vuelven un eje fundamental para enterarnos de lo que nos pasa con nuestro alrededor pero también con nosotros mismos y así darnos cuenta de quienes somos. Podríamos resumir en dos preguntas el proceso de psicoterapia: Partimos de ¿Qué quieren los demás de mi y Por qué me pasa a mi esto? para poder llegar a respondernos ¿Qué quiero yo de mi y que puedo hacer para conseguirlo? De este modo, podremos llevar a cabo nuestros deseos, bajando nuestros sueños a tierra para así adueñarnos de ellos.