La mujer y su cuerpo II

Hoy en día, en la mujer aparece el anhelo de construirse un cuerpo en el que nada falte. En su angustia por las medidas perfectasel cuerpo ha ido acaparando protagonismo en las relaciones humanas, en la subjetividad actual, emergiendo como un valor necesario para dar cuenta de nuestra identidad.

Continuando con la última pregunta que nos hacíamos en la primera parte, ¿Cómo influye la sociedad en la manera de vivir el cuerpo hoy? Pensamos que la feminidad sólo puede ser definida como una interrelación entre el inconsciente y la cultura. Teniendo en cuenta que nos encontramos en una sociedad donde ser mujer sólo se mide a través de ser bella e ir vestida a la moda, ahora más que nunca, el cuerpo tiene una gran incidencia en nuestras vidas. Los nuevos tiempos hacen que la mujer pretenda hacer de su cuerpo una obra de arte, quiere ser bella y mirada para sentirse valiosa, y a ser posible, la más bella y la más mirada, tarea imposible porque siempre hay otra que lo será más.

Así, las mujeres en esta sociedad nos sumimos en parafernalia de cremas reductoras, pastillas naturales mágico-adelgazantes y alimentos dietéticos que imponen una nueva forma de vida que compromete el narcisismo femenino y conduce a que las mujeres vivan pendientes del espejo para mostrar un cuerpo sin fisuras. ¿Pero qué hay detrás de todo este empeño de tener el cuerpo perfecto? La belleza es un factor de seducción hacia el otro y por ello se le da valor, esto nos hace pensar que quizá en el fondo lo que realmente se busca es ser querida.

Este aspecto aparece en la película American Beauty (Sam Mendes), en la que vemos el concepto de la “belleza estándar” degradado a través del personaje de Angela, “tú eres ordinaria y aburrida, necesitas de los otros para sentirte bien”, le dicenAsínos surge la idea de que la belleza está más allá de lo que se ve, y que la búsqueda incansable de la perfección hace estar pendiente de una forma esclava de la mirada del otro para poder sentirse querida y valiosa ¿Por qué se coloca en el cuerpo la valía de la mujer?¿Será porque el culto al cuerpo, a su imagen, a su cuidado, ha venido a suplir algunas carencias? En una sociedad como la actual en la que la identidad personal es frágil debido a los cambios de valores, de ideales y de referencias que marcan nuestra vida, es posible que uno acabe confundiendo a menudo el cuerpo con el ser.Pero el sujeto no es el cuerpo, sino que tiene un cuerpo.

La mujer está vinculada con su cuerpo y con sus funciones de un modo diferente que el hombre: pubertad, menstruación, adolescencia, desfloración, embarazo, parto, puerperio, lactancia y climaterio. ¿Y en cada uno de esos diferentes momentos, cómo se apropia simbólicamente la mujer de su cuerpo? Todos los momentos vitales que hacen al colectivo femeninos exigen una forma distinta de sentirse y se mueve en el gradiente de la aceptación gozosa al polo opuesto del conflicto.

Quizá uno de los aspectos más difíciles de aceptar para la mujer es el paso del tiempo. El hecho de que la mujer debe aceptar definitivamente el vivir dentro de un cuerpo que poco a poco ha ido perdiendo frescura, belleza y juventud, el tema de la pérdida de la belleza y de la posibles repercusiones que el natural envejecimiento pueda tener sobre los apetitos sexuales. Así pues, nuestra imagen nos devuelve una verdad que con frecuencia queremos negar, la de que somos mortales. En la película “El artista y la modelo” de Trueba, el argumento gira en torno al concepto de la belleza, tal cual la aprehende y exterioriza el artista ensalzando la figura y significación de la mujer. Y esta película expresa muy bien lo efímero de la belleza en el personaje de Léa (Claudia Cardinale), la esposa del escultor, quien también fue en su juventud modelo de su marido y de otros artistas de renombre. Esto nos hace pensar en el disgusto que despierta en la psique humana la confrontación entre el cuerpo de la joven y el de la mujer mayor, es que tras la máscara de la belleza se esconde la decadencia del cuerpo. Asimismo, el tema de la eterna juventud se trata en la obra literaria “El retrato de Dorian Gray” (Oscar Wilde), siendo siempre éste un tema de fascinación para todos, especialmente para la mujer en su búsqueda de jamás envejecer. Sin embargo, como dice este autor, no nos damos cuenta que la belleza no está en el físico sino en la pureza del alma.

Por tanto, el cuerpo no deja de dar trabajo por lo real de sus cambios. Sin embargo, mujeres somos desde el día que nacemos hasta el que tengamos que morir, no más en una etapa ni menos en otra, sino diferentes en cada momento tan diferentes como lo somos las unas de las otras.

En la película “La gran Belleza” (Paolo Sorrentino), nos muestra la posibilidad de recomponerse en la vida a través del recuerdo de un añejo contacto con la Belleza. Que es lo que le sucede a Jep Gambardella cuando, buscando la autenticidad en su pasado, rememora el primer beso que dio a una mujer en su vida. ¿Pero, qué reverso puede tener esto?¿Es quizá esto lo que intentan hacer algunas mujeres, volviendo a esa etapa adolescente? La adolescencia es una etapa donde todo parecía más feliz, y algunas mujeres intentan reactivarse volviendo a actuar como actuaba y a comportarse como se comportaba, volviendo a la juventud, a esa parte de la vida en donde el hedonismo, el placer basado en las sensaciones corporales predominante la vida basada en la razón. Si bien ya no es joven y se puede entrar en un círculo vicioso en el que, cuanto más se aparenta más sentimiento de identidad negativa se tendrá, de falta de valor o de falta de autoestima, con lo que la persona sentirá que tiene que aparentar más para no sentirse rechazada.

Me uno a una afirmación de Lacan, adelantándose a los tiempos actuales, que advierte “el cuerpo tiene un poder tan cautivante que hasta cierto punto habría que envidiar a los ciegos”.

Bibliografía:

  • Alkolombre, Patricia: “Travesías del cuerpo femenino”. Letra vivía editorial.
  • Conferencia: “El cuerpo y sus ficciones en la contemporaneidad”. 2008. ACCEP.
  • Díaz , Guillermina; Hillert, Rebeca: “Eltren de los adolescentes”. 1998. Lumen/Humanitas.
  • Dolto, Francoise. “La imagen inconsciente del cuerpo”. 1994. Ed. Paidós.
  • Freud, S. Buenos Aires: Amorrortu, 2001. Textos tomados de esta edición: (AE VII). Fragmento de análisis de un caso de histeria (1905 [1901]). (AE XIII) Tótem y tabú (1912 [1913]), (AE XXI). El malestar en la cultura (1930[1929]).
  • McDougall, Joyce: “Teatros del cuerpo”. 1991. Ed. Julián Yébenes, S.A.