VACACIONES A LA CARTA, ENVUELTAS, Y CON LAZO

“El verano era nuestra mejor estación: representaba dormir en catres en el acristalado porche trasero, o probar a dormir en una caseta de los árboles; representaba infinidad de cosas buenas para comer; representaba un millar de colores en un paisaje reseco”.

Así nos muestra el verano la singular protagonista de Matar a un ruiseñor. Todo ésto es para ella…

El verano representa algo diferente para cada uno de nosotros. Quizás un tiempo de parar, de desconectar. Quizás, un tiempo de disfrutar, de viajar, de leer, de pensar, de pasar tiempo con nuestros hijos, de reencontrarse con aquellos a los que hace tiempo que no vemos. De visitar los pueblos y sus fiestas. Un tiempo de evitar el calor huyendo a la montaña, o de embadurnarse en la arena de playa y tomar el sol. Un tiempo de tomar helados, de olor a zanahoria y a gazpacho fresquito. 

Estos meses pueden ser un tiempo de colores, pero también de flores resecas. 

No sabemos qué significa para cada uno de vosotros, queridos pacientes, alumnos, colegas de profesión; todos vosotros, queridos lectores que nos habéis acompañado otro año más a través de nuestro blog. 

Lo que sí sabemos es que terminado julio, paramos por vacaciones, y, desde Psyquia, recogiendo cada texto escrito, os deseamos que sean aquello que justamente deseéis que sean. 

Os deseamos unas vacaciones de lindos encuentros.

En verano nos encontraremos con otros. Familiares o amigos a los que hace tiempo que no vemos. Nos encontramos con su resonancia, con El eco de los otros; pero también nos toparemos con nosotros mismos a través de ese eco que los otros nos trasladan…

“Vivimos en una época marcada por una promesa implícita y omnipotente: todo es posible. La cultura contemporánea, alimentada por el discurso del éxito, la superación personal y la expansión constante de los límites, representa un escenario en el que no existen barreras para el deseo individual” 

Así que las vacaciones pueden venir con esa promesa, esperando que haremos todo lo que no hicimos durante el año: descansaré todo lo no he descansado, veré todo lo que aquella ciudad me depara, leeré todos los libros pendientes, todas las películas premiadas, veré a todos mis amigos y familiares…Todo, todo y todo.

Os deseamos un respiro que os traiga todo aquello que os haga falta.

Quizás sea más razonable presentarnos antes ellas con un Me haces falta, con un “vacaciones, te necesito». Hagamos un hueco en ellas para nosotros, nuestras apetencias, nuestras elecciones, nuestra necesidad particular. Elijamos ese lugar o ese libro, busquemos a ese familiar o amigo, organicemos esos planes que nos gustan, que nos sientan bien, pero entendiendo, que como sucede con el descanso vacacional, hay algo del otro que nos hace falta. porque en esos planes, en el encuentro con nosotros mismos o con los demás puede ser un facilitador.

“Podemos pensar entonces, que el imperativo actual que inunda las redes de autosuficiencia bajo el lema “tú solo puedes”, “no sufras”, nos sume como sujetos en una fantasía omnipotente que puede devenir en pura soledad, convirtiéndonos en narcisos que se ahogan en el río”. Evitemos ahogamientos solitarios en el sufrimiento, recibiendo algo de lo que el afuera nos ofrece. 

Os deseamos días libres sin fantasmas…

Algo parecido a lo que nos puede suceder en Navidades, otras fechas señaladas. Donde Los fantasmas de la Navidad a veces se vuelven intolerables. 

Esperemos que aquellos que regreseis a los lugares de origen, disfrutéis de laa fiestas de los pueblos . 

“De todas las antiguas fiestas, la de la Navidad es, con mucho, la que nos despierta las asociaciones mentales más fuertes y sinceras”. “Una hermosa convención, (…) punto de encuentro de los afectos, (…) y apasionarse entre los entrañables recuerdos de la infancia”. 

En verano, algunos también podremos encontrarnos “con una infancia que se recuerda muy feliz, rodeados de familia, de regalos cuidadosamente elegidos”. Pero sin empeñarse en “recuperar algo de ese devenir infantil” ideal en nuestro recuerdo. 

Porque nos guste, o no, incluso en las vacaciones más estupendas, nos encontramos con nuestra pura realidad, que esperemos sea gustosa. 

Os deseamos unas vacaciones muy punk…

Y no se trata de que tengáis que recorrer cada festival de música, no, sino porque deseamos que tengáis un respiro lleno de ternura. Porque como ya nos dijo nuestra amiga Elisa, La ternura es el nuevo punk. “Es hoy en día un acto subversivo. No produce, no optimiza, no acelera. Introduce pausa, cuidado y asimetría”. “No promete el éxito ni el goce ilimitado. Introduce la posibilidad de necesitar y ser necesitado. Allí donde la sociedad del rendimiento produce sujetos aislados, la ternura insiste en el lazo”. 

Os deseamos un verano con amigas…

Porque en estas fechas también podemos tomar conciencia de La suerte de tener amigas.

“Están las amigas de la infancia, las de los viajes, las amigas del trabajo, las amigas de fiesta, las amigas que son madres de los amigos de nuestros hijos, las amigas que son hermanas, las de la universidad, las amigas del pueblo, las de los veranos… Y cada una de ellas encarna un tipo de amistad o vínculo: Están las “íntimas”, las de los secretos, las que admiramos, las “otras”, las que ya no queremos en nuestras vidas, aquellas con las que nos reímos y aquellas con las que lloramos…”

Y las del verano, porque también están las amigas de las vacaciones;  aquellas con las que nos vamos, con las que viajamos, aquellas a las que no vemos en este tiempo pero recordamos, a las que llamamos. “Cada amiga encarna una alteridad cercana: no es espejo exacto de mí misma, sino otra con la que puedo identificarme sin anularme”. Muchas diferentes a las que acercarme, de las que acordarme. 

Os deseamos recorrer muchos caminos…

Caminos que os lleven a todos aquellos lugares que hemos nombrado, unidos por vínculos fuertes que hacen red y que nos permiten seguir construyendo, que permiten un futuro juntos, porque hay Deseos que abren camino

Quizás en estas fechas uno pueda “darse cuenta de que aunque forme parte de un entramado de vínculos familiares y sea para otros, también es para sí mismo. No solo estamos ligados al lugar del que procedemos, también estamos entrelazados al tránsito mismo de un devenir propio”. 

Y es el amor lo que a veces enlaza. El amor a uno mismo, el amor hacia otros. 

Y si queréis, os deseamos un verano cargado de amor. 

En estas fechas a veces hace su gran aparición, fácilmente. En otros momentos nos atormentamos pensando que El amor debería ser más fácil.

Porque en el fondo, lo que anhelamos es un amor que no nos confronte con el miedo al abandono, con la sensación de no ser suficientes, con la incertidumbre de no poseer al otro y con la aceptación de que amar implica perder algo de uno mismo. Y, aun así, es precisamente ahí donde el amor se vuelve transformador, en ese punto donde lo que duele también enseña. 

A la vuelta, os esperamos en Psyquia, ofreciendo un tiempo y un espacio donde escucharos, abrir interrogantes y donde se pueda reconstruir la relación con el deseo renunciando al espejismo de esa imagen idealizada, imposible que alcanzar. 

Como siempre, trataremos de que nuestros pacientes estén en buenas manos, tengan su hueco, y puedan reescribir su historia vincular en un espacio seguro, donde la dependencia, la vulnerabilidad y la insuficiencia no den tanto miedo. 

Nos ofrecemos para escuchar cada fantasía, cada fantasma, cada relato que os acompaña. Los procesos terapéuticos son eso, el encuentro con nuestros fantasmas, con ver qué hacer con ellos.

Os recibiremos mirándoos a los ojos, para plantar cara al sufrimiento, interesadas, entre otras cosas, en sí hubo tiempo para esas amigas que se cuidan, se acompañan y aprenden unas de otras. 

Seguiremos sosteniendo este bonito proyecto que ya cumple más de 11 años y que sigue dispuesto a seguir siendo un espacio donde armar un sostén que permita experiencias satisfactorias de autonomía, abriendo las puertas de nuestras consultas como campo de batalla para vencer a la angustia, saliendo lo más ilesos posible. 

Os esperamos, con más diván, con más formación, con más palabras y con más escritura, intentando acoger el malestar para darle la vuelta, pero también, como nos dice Jenny Han en El verano en que me enamoré, para escuchar “Todo lo bueno, todo lo mágico que sucede entre los meses de junio y agosto”. 

Os deseamos, unas buenas vacaciones.

 

Ana, Maite, Verónica, Natalia, Valle y Sara 

Equipo de Psyquia