¿CÓMO ESTÁ TU CASA?
Septiembre fue un mes de vuelta, de reencuentros, de retornar a la rutina. Algunas personas lo sienten también como un mes prometedor. Junto al reinicio, similar al de año nuevo, aparecen las ilusiones de nuevos proyectos o de poner en orden las cosas que uno tiene entre manos.
Septiembre también ha aparecido así en la clínica, pacientes que retornan a nuestras consultas para continuar sus procesos y las nuevas demandas de aquellos que lo dejaron pendiente con un “ya para cuando volvamos” o de aquellos a quienes el verano les hizo de espejo, uno donde ya no se podía mirar para otro lado.
Qué importante es TENER UN LUGAR al que volver, o al que llegar. En la clínica, a través de nuestros despachos pero también (y de un modo más importante) desde el espacio psíquico que ofrece cada analista, anidamos la demanda y el sufrimiento de nuestros pacientes.
En ese espacio van a suceder cosas importantes que a mí a veces me gusta pensarlas como si se tratara de una casa. ¿Cómo está el terreno y el barrio?, ¿en qué estado están los cimientos?, ¿con qué estructura contamos?, ¿cómo de funcional es la distribución?, ¿cómo va la calificación energética?, ¿y la decoración?
Y sí, aunque parezca algo raro, para mí el aparato psíquico tiene mucho que ver con la casa que podemos construir.
Cuando recibo a un paciente, lo hago tratando de comprender en que terreno se mueve, como es su realidad, su entorno, no es lo mismo vivir en un barrio cómodo, seguro, con todo cerca, que en un entorno aislado o en un barrio inseguro o descuidado.
Cuando recojo la historia familiar, los antecedentes, los sucesos que pudieron ocurrir en la vida de esa persona, tomo en cuenta las cartas con las que llego al mundo, puedo tratar de comprender los cimientos sobre los que se levanta la vida de esa persona, porque no es lo mismo, ser deseado y esperado, ser el primero, el segundo o el décimo, tener una familia estructurada o desestructurada, tener posibilidades materiales o escasez.
Con este punto de partida, puedo acompañar a mi paciente a ver qué ha podido construir hasta ahora, qué estructura ha podido levantar y en base a eso puedo valorar que trabajo necesita hacer. Hay episodios en la vida que son devastadores hasta para las estructuras más fuertes, otros que nos han tambaleado solo una habitación, algunos que solo requieren pintar, redecorar y hacer algo de limpieza.
Hay personas que se mantienen en una casa sin puertas ni ventanas, aislados sin entrar ni salir a la vida de los demás, otras a las que le falta chimenea y no hay forma de que la rabia del fuego salga y enferman tragando humo; otras no tienen ni tabiques ni puertas y todos los espacios de su vida se les mezclan viviendo en una sensación de caos, otras fueron dejando morir las cosas y sin darse cuenta hay un montón de cosas desgastadas que ya no sirven, otros desearían cambiar muchas cosas pero no saben por dónde empezar y se mantienen quietos con decoraciones que ya no les representan ni identifican pero “son las de toda la vida”.
De este modo, querido lector, te invito a que si algo de este post te ha resonado, si tienes ganas de mudarte, hacer reforma o solo limpieza, si te apetece investigar como está tu casa: te recibimos, aquí en nuestra consulta, para acompañarte en el proceso.
Ana García Murillo










