No Puedo Pensar

Llegan a la consulta pacientes angustiados, piden pautas e inmediatez. Recetas mágicas que les quiten ese sufrimiento que tanto les duele pero que al mismo tiempo les resulta ajeno. Parece que hoy en día es muy difícil cuestionarse sobre lo que uno mismo tiene que ver con lo que le pasa. ¿Existe en la actualidad una demanda acerca del saber sobre uno mismo?

El hacerse cargo, el esfuerzo, el pensar parece estar en decadencia. El mandato social es el bienestar rápido e indoloro y quizá un poco insípido. Sin embargo, los ataques de ansiedad son el pan de cada día. Síntomas ansiosos que invaden e incapacitan. El cuerpo habla. El cuerpo nos dice: para.

¿Tendrá que ver tanta angustia con no querer o no poder pensar? Reflexionemos sobre cuándo aparece: circunstancias vitales y momentos de decisiones en los que sentimos una marca imaginaria a la que suponemos un antes y un después. Y de repente: la nada, el vacío, el cuerpo. La parálisis y el no poder pensar. Ya no importa qué me pasa, se me ha olvidado eso que tenía que afrontar, sólo quiero que alguien me quite esto.

La angustia invade, lo llena todo. Vuelve a la persona regresiva, con una necesidad imperiosa de ser cuidada. Las responsabilidades pesan, pesan mucho y sólo siento que no puedo con ellas ¿no veis que estoy angustiado? Parafraseando a una supuesta Mafalda del 2016 podríamos decir: “que paren el mundo que yo estoy angustiada”.

Pensemos entonces que la angustia aparece como denunciante de un conflicto interno, de un no saber al que el sujeto tiene que responder, pero para el que siente que no tiene respuestas.

La angustia engaña, tapa el no saber para transformarlo en una certeza de malestar.

Pero haciendo lo contrario al título de este artículo os invitamos a pensar. No es que no haya respuestas, es que no las hay de manera inmediata. No hay otro que las sepa, no hay una única verdad absoluta. Es uno frente al espejo de sí mismo: es un proceso de construcción de saber, de experimentar, de equivocarse y de sufrir. Si queremos evitar eso, no nos cuestionaremos pero nos encontraremos con un enorme agujero de angustia y de vacío en el ser.

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