Vivimos en un momento en el que la sinceridad está sobrevalorada o tal vez malentendida. Dónde la intimidad es algo casi inexistente. Instagram es la ventana al mundo y decir todo lo que se piensa parece ser un valor a tener en cuenta.

Son muchas personas las que en nombre de la sinceridad acaban cometiendo agresiones gratuitas al otro que en el momento en el que se ofende aparece el pensamiento de “es que no sabe gestionar la verdad” ¿Qué verdad? ¿Existe una verdad o es una opinión o un punto de vista?

Con esta entrada nos gustaría hacer un llamamiento a la reflexión acerca de la intimidad, del “esto me lo quedo para mí”,  del “voy a pensar un momento antes de hablar”, del “¿Quiere el otro saber lo que pienso?”. Pareciera que estas posturas han quedado obsoletas y que son tachadas de “falsedad”. Es frecuente escuchar en la calle “yo soy muy sincera, voy con la verdad por delante, no me callo nada, lo digo tal como lo pienso y me sale”. Esta frase se dice con orgullo, como si moralmente fuera un atributo intachable. Y desde aquí nos preguntamos: ¿no es ésta otra forma de agresión? ¿realmente hay que decir todo lo que uno piensa? ¿por qué guardarse las cosas para uno está mal visto?

En este punto hemos de diferenciar lo que es reprimirse o inhibirse por completo y ser incapaz de dar una opinión, frente a decir lo primero que se nos pasa por la cabeza.

Por otro lado pensamos en qué lugar se colocan estas personas sin darse cuenta. Por un lado hablamos de que son agresores pero… ¿no son también víctimas? De algún modo y sin darse cuenta, estas personas que no se callan nada, que dicen todo según lo sienten acaban provocando reacciones en el otro de hostilidad y agresión. Hablando llanamente podemos decir que tal vez sin darse cuenta “acaban cayendo mal”.

En el artículo de Nestor Braunstein “Víctimas de su sinceridad” el autor plantea la idea de que estas personas podrían estar siendo víctimas de ellos mismos en un goce masoquista moral en el que sin darse cuenta provocan ser agredidos por el otro.

Braunstein dice así: “La sinceridad se refiere, pues, al acuerdo de la subjetividad del hablante con su propio decir. Muchas veces funciona como coartada de la crueldad … En el análisis se comprueba que esta búsqueda inconsciente de la  antipatía es fuente de un  goce  particular, íntimamente  vinculado  con  el masoquismo moral.”

Es por ello por lo que en ocasiones estas personas consultan, porque de algún modo las relaciones sociales se les tornan hostiles y no saben por qué. Tienen algunas hipótesis acerca de su sufrimiento, “la gente no sabe tolerar la verdad, yo no voy a ser hipócrita o falso”, pero de algún modo y en su fuero interno saben que algo no anda bien, saben que sufren, que esta forma de posicionarse en el mundo les trae dificultades. Es por ello por lo que desde Psyquia les enviamos todo nuestro apoyo y les invitamos a reflexionar acerca de su relación con la intimidad .

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