La maternidad no es cualquier cosa, sino que es una cuestión crucial para nuestra sociedad, manera de entender la cultura y sistema donde vivimos, y la continuación de la especie. Quizás sea en gran medida por esto que suele estar en boca de todos, incluso mucho antes de que una mujer se convierta en madre.

Esto se puede ver más claramente en los últimos tiempos donde se ha empezado a hablar, ya no de instinto materno, sino del deseo o no deseo de ser Madre. De esta manera surgen las comunidades “NO MO” (No Mothers = No Madres) donde se defiende el deseo propio de no ser madre y por lo tanto, no tener hijos. Estas mujeres se sienten expuestas a juicios, preguntas constantes, consejos… ya que nos cuesta mucho poder pensar que una mujer, que no quiere ser madre, pueda ser una mujer: “algo le pasa”, “se arrepentirá”, “no sabes lo que te pierdes”, “te vas a quedar sola”, “está loca”… son algunos de los pensamientos o comentarios que rodean el NO deseo de ser madre. Y decimos NO deseo, ya que no se trata de una “falta” de deseo, sino de un proceso y un recorrido profundo donde se concluye con esta decisión. ¿No debería de hacerse un proceso y recorrido también para decidir ser Madre y de qué deseo estamos hablando?

Sin extendernos mucho más en este tema (que da para hablar largo y tendido), este es solo un claro ejemplo del juicio constante al que está sometida la maternidad y en consecuencia las Madres. La mujer siempre ha sido criticada por gran parte de la sociedad cada vez que se ha salido de los estereotipos impuestos: la que gozaba sexualmente era una puta, la que peleaba por sus ideales era una loca, la que cumplía con todo era una santa, la que hacía cosas diferentes una bruja… y así continuamente hasta hoy en día.

La idea de la maternidad aparece como algo idealizado, donde solo hay cabida para un tipo de mujer: una mujer que es Madre única e inequívoca, que es pura, ama y se entrega a su hijo. Con la incorporación de la mujer a la vida laboral y la lucha por los derechos, han cambiado muchas cosas, pero nada del ideal se ha movido y es por eso que el juicio va cambiando de perspectiva pero el juicio sigue vigente: el deseo de tener o no tener un hijo, la vivencia del embarazo, el cuerpo en el embarazo, el tipo de parto, el manejo del dolor, la lactancia… Son los temas cruciales puestos a juicio, ya sea en un polo o en otro.

Frente a algo desconocido como es la maternidad para cada mujer, surge la incertidumbre y esta le lleva a cada una a buscar referentes. Estos referentes nos van ayudando a ir pensando en qué queremos y qué no queremos para irnos configurando como madres y padres. Pero parece que eso muchas veces no basta y al sentirnos inseguros, criticamos todo lo que aparece como diferente a lo que nos hemos identificado. ¿Por qué tener que ser todos iguales y vivirlo de la misma manera? Pareciera que la seguridad que nos aporta que haya otros “iguales” a nosotros, nos aleja claramente de buscar nuestro propio sentido y de poder vivir cada proceso vital de un modo individual y único.

Desde PSYQUIA nos gustaría mandar un mensaje de apoyo y comprensión no sólo a todas esas mujeres que se sienten juzgadas y criticadas por su modo de plantearse la maternidad, sino también a todas aquellas que necesitan criticar lo ajeno por no sentirse inseguras y solas.

Una idea en “JUICIO A LA MATERNIDAD”

  • Me parece muy acertado el planteamiento, ojalá y todas las mujeres se atrevieran a respetar su individualidad y su libertad, pero desafortunadamente vivimos en una sociedad que juzga todos los comportamientos humanos y libres.

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